En su versión política, el rocker Javier Milei reversiona un clásico de los Beatles. En vez de entonar Twist and shout, el Presidente desafina por estos días “shout and twist” (grita y gira).
Enojos, insultos y bravatas en el país y en el mundo para sostener una posición dominante, mantener la centralidad y sobreactuar poder, por un lado. Concesiones y fuertes retrocesos, por el otro, como táctica defensiva para no perder por demasiado en algunas pujas relevantes, mientras la economía le sigue dando números rojos. Ofensiva de palabra y retrocesos de hecho.
La semana internacional y parlamentaria, junto con los indicadores del Indec y el recrudecimiento de disputas y diferencias internas en el oficialismo, mostraron la verdad descarnada de la actualidad de la gestión mileísta.
Los enredos inesperados de la causa Malvinas

