“Los indicadores no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”, admitió el jueves Javier Milei. El día anterior, el INDEC publicó que, tras la caída de julio, la actividad económica creció apenas un 0,1% en agosto: solo un incremento superior al 8% en septiembre evitaría una recesión técnica, un escenario temido en la Casa Rosada. Esa confesión presidencial, la primera en mucho tiempo, quedó opacada por la llamativa explicación sobre los endeudados “del día 20″, primero en una exposición de energía en Neuquén, después en su gira por Madrid y al regreso en una entrevista radial. Ese fastidio expuso, en buena medida, el dilema al que se enfrenta el gobierno: el plan entró en crisis. Los resultados parecen no ser los esperados. Puertas adentro se multiplican las preguntas. La principal: qué hacer con un programa fiscal que le permitió a Milei aplicar una política anti-inflacionaria exitosa, pero que ahora luce agotado. La persistencia de Milei en ese modelo es lo que le impide dar un golpe de timón. Frente a ese agotamiento del programa económico es cuando debería empezar a funcionar la política.
Círculo rojo: un gobierno en apuros y el fantasma de un “mileísmo sin Milei”
Milei reconoció que los resultados económicos no son los esperados pero no habrá golpe de timón. Enredos en la narrativa. Contratiempos en la mesa política. El proyecto sobre discapacidad mostró la descoordinación interna. Se discuten el timing y las condiciones con los…
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