Patricia Bullrich lanzó su plan B electoral, el PRO mostró su descontento por los agravios presidenciales en España y los aliados provinciales dieron vuelta por completo el texto de la nueva ley de discapacidad. La intransigencia de Javier Milei hace estallar la guerra interna y dispersa la disciplina partidaria. Se autonomizan las partes de un gobierno de verticalismo extremo.
El segundo round con la ley de discapacidad se vendrá en el debate del Presupuesto cuando Luis Caputo, que resistió los cambios hasta un día antes de la sesión, tenga que poner la plata. La oposición se aseguró de que en el proyecto quedaran explicitadas las partidas necesarias para hacer cumplir la ley. Ahora tienen que dejarlo plasmado en el Presupuesto. “La plata no está”, fue lo último que le dijo el ministro de Economía a la mesa política, pero se decidió avanzar igual con los cambios que pedían los aliados. La decisión fue de Karina Milei. La idea del Gobierno es quitar ese foco de conflicto para el año electoral y sobre todo, ante la visita del Papa, que eligió visitar el Cottolengo Don Orione para dar un mensaje claro sobre el drama de quienes más sufren. “Había que clausurar el tema”, sostiene un integrante de la mesa política, que dejó abierta, de todas maneras, la posibilidad de un veto o veto parcial en caso de que el Senado incorpore modificaciones que impliquen un mayor costo fiscal.

