Por dos vías, una global y otra local, la Soberana Orden de Malta despliega una malla de contención para amparar a las víctimas de los conflictos y las emergencias sociales. Por un lado, despliega programas humanitarios y una presencia activa en 130 países, a través de redes de asistencia sanitaria y alimentaria en zonas de graves conflictos, como Gaza y Ucrania. A ese frente internacional se suman propuestas concretas en un terreno más cercano, para formar en oficios y ayudar a salir a flote a algunas de las 400 personas que asisten al comedor social que la Asociación Argentina de la orden atiende en la plaza Libertad, a dos cuadras de Santa Fe y 9 de Julio, en la ciudad de Buenos Aires.
“La emergencia es la primera intervención. Pasada la urgencia, es el tiempo de la cooperación”, explicó a LA NACION el Gran Canciller de la Soberana Orden de Malta, Riccardo Paternó di Montecupo, quien llegó a Buenos Aires para dar impulso a nuevos programas de asistencia para personas en situación de calle, además de firmar un acuerdo de cooperación marco con el canciller Pablo Quirno y reunirse con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada.

