Una cuenta atrás en Japón. Ese problema tiene ya un nombre: itrio, un metal de las tierras raras del que depende una parte de la industria japonesa. Según Financial Times, los inventarios están disminuyendo y podrían resultar insuficientes en cuestión de meses, salvo que China facilite las exportaciones o aparezcan suministros alternativos. La preocupación ha llevado a Tokio a solicitar ayuda a Washington para que intervenga ante Pekín, según personas conocedoras de esas gestiones citadas por el periódico. Por ahora, hablamos de una advertencia sobre el abastecimiento, no de un agotamiento consumado.

Un metal con aplicaciones muy concretas. El itrio pertenece al grupo de las tierras raras, aunque buena parte de su importancia industrial reside en las propiedades de sus compuestos. El óxido de itrio, por ejemplo, se utiliza para estabilizar la zirconia de recubrimientos cerámicos que protegen determinados componentes de motores de aviación frente a temperaturas extremas. La zirconia estabilizada con itrio también se emplea en determinados sensores de oxígeno de automóviles, mientras que el óxido de itrio se utiliza en revestimientos de cámaras de grabado por plasma empleadas para fabricar semiconductores. Son funciones especializadas que ayudan a explicar por qué encontrar un sustituto no resulta tan sencillo.