En este sentido, una de las anécdotas de la ganadora de dos Premios Goya que más se está compartiendo estos días en diferentes medios tiene que ver con cómo pasaba las tardes junto a su familia. "Yo me crié en casa de mis abuelos (en el barrio de Argüelles en Madrid). Vivía allí, en aquella casa enorme, con todas mis tías. Mi abuelo era militar, coronel, bastante de derechas y muy tradicional. Pero todas mis tías eran socialistas. Me acuerdo de que me llevaban al Parque del Oeste a oír a Rosa León. Iban con sus novios y me encantaba que me subieran en sus hombros", podemos leer en su biografía.

Ese sentimiento de haber disfrutado de una infancia profundamente feliz la ha acompañado toda su vida. Maribel Verdú ha insistido en ello en distintas entrevistas a lo largo de los años. Ya en 1994 recordaba con cariño una rutina sencilla: "Me pasaba todo el día jugando en la calle. Y para merendar, me comía un exquisito bocadillo de leche condensada con rodajas de plátano preparado por mi madre". Una estampa que retrata una época marcada por la libertad, los afectos familiares y los pequeños placeres.

"Seré profesora como mis tías, como todos"