Es por ello que guardó en un cajón la historia de ‘Un amor posible’ (’Ga-neung-han sa-rang’), porque su posición de cineasta con cierta holgura económica y social le distanciaba de poder contar algo que profundizase en dramas que afecta a la clase trabajadora. Pero fue Jungmi Oh, su co-guionista en la genial ‘Burning’ (’Buh-ning’) y también en esta, la que le hizo reconsiderar retomarla con una modificación importante.

Es así como finalmente se dio forma a este esperado regreso de uno de los mejores directores coreanos de la historia, y también de los mejores de la actualidad aunque haya pasado casi una década desde ‘Burning’. Lee explora dos familias diferentes en un drama psicológico exquisito y con ambiciones políticas que se sale de los clichés del cine social y nos deja una de las obras más exquisitas del año. Una que se puede ver ahora mismo en unas pocas salas de cine antes de su estreno en Netflix el próximo 6 de noviembre.

En ella una cineasta documental se encuentra grabando en un funeral de un antiguo trabajador de una siderúrgica hasta que le capta la atención una familia. Él perdió su trabajo en la compañía, y ella está intentando controlar su consumo de alcohol fuera de casa. La directora, que está realizando una película sobre obreros peleando por sus derechos en tiempos de reestructuraciones y capitalismo desatado, quiere contar su historia y acaba entablando una relación bastante cercana con la familia a pesar de las reticencias del patriarca.