En las últimas décadas, el mensaje para millones de jóvenes fue el mismo: estudiar una carrera universitaria era la mejor forma de asegurarse un buen futuro laboral. La irrupción de la inteligencia artificial está empezando a cuestionar esa promesa. En Estados Unidos crecen las matriculaciones en formación técnica y en Francia aparecen profesionales universitarios que abandonan sus oficinas para trabajar con las manos. Hay una razón que resume bien un estudiante de fontanería de Los Ángeles: la IA puede hacer muchas cosas, pero todavía no puede meterse debajo de una casa para instalar tuberías.

La generación del cinturón de herramientas. El Wall Street Journal explicaba que en Estados Unidos ya tiene nombre: toolbelt generation, la generación del cinturón de herramientas. Son jóvenes que apuestan por aprender fontanería, electricidad, carpintería o mecánica como alternativa a la universidad. Según el National Student Clearinghouse, las matriculaciones en programas relacionados con la construcción y la mecánica aumentaron un 30% entre 2022 y 2024, hasta alcanzar cifras récord.

De hecho, en el Los Angeles Trade-Technical College (LATTC), prácticamente todos los programas técnicos de dos años tienen largas listas de espera. El atractivo combina formación asequible, oportunidades laborales y una menor exposición a la automatización mediante IA.