17 de julio de 709 a.C. Aquel día, quienes se encontraban en la ciudad china de Qufu vieron cómo se hacía de noche de repente y cuando no tocaba. El fenómeno quedó registrado en una crónica conocida como “Anales de primavera y otoño”, donde se señalaba que el Sol había quedado totalmente eclipsado. Este escrito se convirtió en uno de los registros más antiguos que existen de un eclipse solar total.
Al saber el lugar y el momento exacto en el que sucedió todo, se puede estimar cuánto ha cambiado la rotación terrestre desde entonces. Lamentablemente, cuando se hace dicha operación con este eclipse, los resultados no cuadran con los conocimientos que ya tenemos sobre la rotación de nuestro planeta en esa época. Esto podría invalidar el registro. Sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad de Nagoya ha dado con el origen del error.
Fallo en las coordenadas. Tras analizar diversos informes de excavaciones arqueológicas y evidencias geográficas históricas, estos científicos vieron que el problema de cálculo se debía a que había un error de 8 kilómetros en las coordenadas de la ciudad. Con los datos conocidos sobre la rotación terrestre en ese periodo, habría sido imposible ver un eclipse solar total en las coordenadas originales. Sin embargo, al desplazarlas 8 kilómetros, todo vuelve a cuadrar.

