En un rediseño de su estrategia hasta fines de año, la mesa chica de la CGT decidió archivar el quinto paro general contra Javier Milei y analizar la posibilidad de realizar, luego de la visita del Papa y antes de fin de año, una huelga parcial de actividades en todo el país, de sólo dos o cuatro horas y fuera de las horas pico.

“No se le puede joder la vida a la gente”, dijo este martes un líder sindical al proponerles a sus pares de la mesa chica cegetista postergar el nuevo paro general y concretar otra modalidad de protesta que permita visibilizar sus reclamos sin afectar a los trabajadores.

Para una amplia mayoría de dirigentes, una paralización total de actividades equivale a la pérdida del día de trabajo o del presentismo para quienes adhieran a la medida, o a la bronca de los usuarios del transporte que ese día quieran ir a trabajar. Pero, además, la conclusión de los líderes cegetistas es que “el paro general no cambia nada” porque Milei no rectificará ninguna de sus medidas por una protesta sindical. Es más, le servirá para atacar a la CGT y utilizarlo como una herramienta electoral para apalancar su proyecto de reelección.