En febrero, Bowen apareció muerta en su apartamento de Seattle.
Una decisión de vida o muerte. La historia la contaba en un reportaje de investigación el New York Times el pasado fin de semana. Bowen llevaba más de una década conviviendo con una epilepsia que había llegado a provocarle varias crisis diarias. En 2021 tuvo que solicitar una baja laboral en Amazon y comenzó a vivir prácticamente recluida en su apartamento de Seattle. Su situación había mejorado gracias a la lamotrigina, un medicamento que había reducido las crisis a unos pocos episodios mensuales.
En noviembre de 2025 recibió otra noticia: Amazon iba a despedirla y necesitaba encontrar trabajo antes de mediados de febrero para poder permanecer en Estados Unidos. Bowen temía que los efectos secundarios del tratamiento, especialmente la lentitud mental y las dificultades para expresarse en inglés, perjudicaran sus entrevistas laborales.
Un calendario para dejar la medicación. En enero de 2026, Bowen preguntó a ChatGPT si podía reducir su dosis diaria de lamotrigina de 400 a 300 miligramos para recuperar parte de su agilidad verbal. La IA consideró razonable la propuesta y comenzó a elaborar diferentes calendarios conforme ella preguntaba si podía bajar hasta 200 miligramos o acelerar el proceso.

