Se llama Bedrock Robotics, acaba de levantar 600 millones de dólares y su propuesta es la respuesta para un mundo con la pirámide demográfica invertida.

En corto. El 26 de octubre, Bedrock anunció una Serie C de 600 millones de dólares. Fundada en 2024 como una empresa de maquinaria de construcción sin conductor, tiene inversores detrás como Valor Equity, 8VC y, cómo no, Nvidia. No directamente, sino a través del brazo de riesgo de la compañía, pero evidentemente Nvidia iba a estar metiendo dinero a una empresa de IA física con cierto potencial.

La idea de la compañía es emplear el dineral captado para seguir llevando su tecnología a más máquinas de cara a reforzar el trabajo de campo y la estructura comercial y operativa. Parte de esa pasta se la ha dejado en fichar a una vicepresidenta de operaciones que ya pasó por Amazon o Uber, pero también a un directivo que se encargó de la parte legal de la división de conducción autónoma de Uber.

Meteórico. Lo llamativo es la velocidad a la que ha ocurrido todo. En julio del año pasado, la compañía salió del sigilo con 80 millones de dólares en las rondas preliminares, en febrero de este año cerró una Serie B de 270 millones. Ahí alcanzó una valoración de 1.750 millones de dólares y su financiación total superaba los 350 millones.