Sutherland empezó su carrera como actor en teatros locales cuando aún era un adolescente, pero su primer gran papel en el cine fue en 1967 en 'Doce en el patíbulo'. Desde entonces se convirtió en uno de los actores más aclamados y buscados en la industria, dejándonos actuaciones inolvidables en 'M.A.S.H.', 'Los violentos de Kelly', 'La invasión de los ultracuerpos' y, en años más recientes, 'Orgullo y prejuicio' y la saga de 'Los juegos del hambre'.

Su trabajo le terminó valiendo dos Globos de Oro, uno por 'Citizen X' y otro por 'Path to War', un Emmy, un Premio Donostia en el Festival de San Sebastián a su trayectoria y numerosas nominaciones a todo tipo de galardones. Pero los Oscars se le resistieron durante años hasta que la Academia quiso corregir este gran desaire en 2018.

Fue entonces cuando se le otorgó el Premio Oscar Honorífico para reconocer su carrera, cuando Sutherland tenía 83 años. Y, con su habitual sentido del humor, el actor canadiense agradeció el premio como solo él sabía hacerlo:

"No me merezco un Oscar, pero tengo artritis, y tampoco me merezco eso, así que muchas gracias", dijo durante la ceremonia, levantando risas entre el público.