Esta evolución pone encima de la mesa una realidad inapelable: el negocio de esta compañía se ha transformado. Su motor históricamente eran las GPU para videojuegos, pero ya no lo son en absoluto. Durante el segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2027, que terminó el 26 de julio, el 92,5% de sus ingresos procedió de los centros de datos. No hace falta añadir nada más. Actualmente los aceleradores para IA y su ecosistema lo son todo para Nvidia. O casi todo.

En este escenario, Nvidia está haciendo lo que cualquier entidad con ánimo de lucro haría: asegurar en la medida de lo posible su mercado y dedicar una parte de sus recursos al sostenimiento de su crecimiento. La estrategia que han puesto a punto Jensen Huang y sus colaboradores tiene mucho sentido: están adelantando miles de millones de dólares a sus proveedores para que amplíen sus instalaciones y reserven capacidad de producción para sus aceleradores de IA.

Nvidia necesita reforzar su cadena de suministro

La demanda de chips para IA está creciendo más rápido que la capacidad de fabricación que son capaces de soportar las compañías involucradas en su producción, como TSMC, SK hynix, Samsung o Micron. Estas son las empresas más conocidas, pero Nvidia también necesita a otras corporaciones. De hecho, ha anunciado acuerdos con seis proveedores de componentes esenciales para sus aceleradores de IA. Estas empresas le proporcionan sustratos, capacidad de empaquetado avanzado, pruebas de semiconductores y motores ópticos.