Más de un diputado de La Libertad Avanza confesó estar realmente asustado. El bloque parlamentario se reunió el último jueves, poco antes de que comenzara el conteo para ver si la oposición tenía el quórum para sesionar sobre el DNU 70/23. Quien hizo una arenga hacia el final de la reunión fue Martín Menem. “Se hizo foco en que no era una sesión cualquiera. Que era un momento decisivo y que si la oposición lograba sesionar suponía un riesgo importante”, relata uno de los legisladores nacionales que estuvo en esa sala.

Una semana antes, los responsables libertarios de esas negociaciones afirmaban que el Gobierno iba a poder frustrar el intento de la oposición. Pero no negaban que existía un ligero margen de error y que un gobernador podía darse vuelta a último momento. Había varios mandatarios apalabrados, pero si uno se retobaba podía generar un efecto dominó con otros que temieran quedar aislados. La responsabilidad de que no hubiera quórum debía licuarse.