Me cuesta pelearme con los trámites. Soy de los que seguiría pagando una suscripción solo por no llamar para pelearme diez minutos con el soporte. Y ahí ganan notable fuerza los agentes de IA como Instinct: pueden volcarse en esas acciones que parecen pequeñas y que a más de uno se le terminan haciendo bola. Siempre que no manejen demasiados datos personales, los agentes son bienvenidos en mi casa.

Suena a peli de Ashton Kutcher, lo sé, pero fue un experimento práctico para averiguar si Instinct era o no para mí. Lo configuré en mi móvil secundario con la cuenta de WhatsApp, también secundaria. No es el agente que más uso, ya que mi Hermes local es el que me genera mayor confianza, aunque solo sea porque buena parte se procesa en local. Aun así, quise poner a prueba a Instinct.

La base es real: tengo una moto que no uso, que seguramente no vuelva a usar y por la que me cobran cada año el impuesto de circulación porque no la di de baja. No es mucho, pero va sumando. Como sé que no iba a gestionar la baja por mí mismo, se lo pedí tal cual a Instinct:

Y se puso a la tarea. Me explicó cómo se podía hacer el trámite y que lo más sencillo era, si no voy a usar más la moto, llevarla al desguace para que fuera esa empresa la que diera de baja el vehículo. Siguiente paso: localizar un desguace cercano que viniera hasta mi casa, porque no iba a llevarla al desguace empujando.