Al mismo tiempo ese tedio de cientos de páginas es lo que los hace más interesantes, porque en lo aburrido es donde las empresas se permiten ser sinceras. Tanto como para admitir sus riesgos durante casi 100 páginas.
El de Anthropic, ese de las casi 100 páginas advirtiendo de todo lo que puede salir mal a su negocio y dejar en bragas a quienes inviertan en ella, también esconde una cifra turbia. La ha reconstruido el Wall Street Journal: el documento implica un mercado potencial de más de 40 billones de dólares al año. La cuenta es sencilla y por eso es tan inquietante. Parte del valor económico de todo el trabajo del conocimiento en 2025. Abogados, analistas, programadores, consultores, traductores, periodistas, ejem. Más o menos, 40 billones es la suma de sus nóminas. De nuestras nóminas.
Ni siquiera usando cuatro chatbots he podido encontrar un precedente de una gran empresa que salga a bolsa con la clase profesional como cifra de negocio.
El software se nos ha vendido durante toda su historia como una herramienta. Una licencia de Excel valía lo que valía porque hacía más productivo al contable, y el contable seguía currando y cobrando por ello. El mercado de Microsoft era una fracción de lo que generaba su usuario. Pero aquí esa fracción se disuelve porque el mercado de Anthropic es el usuario entero. El trabajador entero. Y las cuentas van encajando en su narrativa.

