Un nuevo estudio publicado en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism por investigadores de múltiples instituciones españolas no evaluó como tratamiento el aceite de oliva que tenemos todos en nuestra cocina. Lo que hicieron fue reunir a 97 pacientes con diabetes que tomaron durante 12 meses, junto a su medicación habitual, un aceite funcional enriquecido con ácido oleanólico a una dosis de 600 mg/kg.
Esto es algo muy interesante, puesto que el ácido oleanólico es un triterpeno que se encuentra de forma natural en la cutícula de la aceituna y en la hoja del olivo, pero del que solo una pequeña fracción pasa al aceite durante su elaboración tradicional. Pero aquí quisieron darle más protagonismo diseñando un producto donde el aceite actuara como un vehículo para este compuesto para que pudiera llegar a la sangre mucho más fácil.
Los resultados. Al comparar a los pacientes que tomaron este aceite enriquecido frente a los que tomaron un aceite de oliva convencional del que tenemos en casa, se vio que el producto enriquecido frenó la caída del filtrado glomerular estimado, que es el principal medidor de la función renal. Además, evitó la subida del cociente albúmina/creatinina en orina, que sí empeoró en el grupo de control.
El hecho de que estos marcadores, que empeoran en personas cuyo riñón no está funcionando correctamente, parece responder a una reducción del estrés oxidativo y de los dañinos productos que se producen por el aumento de azúcar en sangre en los diabéticos.

