Y un estudio publicado en Nature en 2024 vinculó el café con una microbiota distinta y más abundancia de ciertas bacterias.

La comunidad microbiana del café. Como decimos, diferentes estudios sobre el café han permitido descubrir sus efectos beneficiosos en enfermedades cardiovasculares, la diabetes o su efecto en los riñones. De forma paralela, se había observado una relación entre la ingesta de café con el aumento de ciertas bacterias intestinales, pero los estudios eran a pequeña escala hasta que se publicó la investigación en Nature en la que se analizó la secuencia genómica de los microorganismos intestinales de más de 22.000 personas en Reino Unido y Estados Unidos.

Han descubierto que los bebedores de café tenían una microbiota diferente, con bacterias intestinales como la Lawsonibacter asaccharolyticus ocho veces más abundante en la microbiota de los bebedores de café que en la de quienes no ingieren este alimento.

Y qué implica eso. No se limita a esa bacteria, ya que también se observaron incrementos de Firmicutes, Actinobacterias, Prevotella, Faecalibacterium y Bifidobacterium, todas ellas vinculadas a efectos metabólicos beneficiosos, como una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta. Lo que significa esto es que, gracias a sus polifenoles y a la fibra soluble que contiene, el café produce unos efectos prebióticos que tienen una influencia directa en el crecimiento bacteriano beneficioso.