El milagro finlandés. Casi todas las cifras espectaculares que circulan sobre la sauna provienen de un mismo lugar, que es el estudio de la cohorte KIHD. En este estudio, siguieron a 2.315 hombres finlandeses de entre 42 y 60 años durante más de dos décadas y los resultados apuntaban a que los que acudían a la sauna entre 4 y 7 por semana tenían un riesgo de muerte súbita cardíaca un 63% menor en comparación con los que iban solo una vez.
Pero no se quedaba aquí, puesto que otros estudios también encontraron que el riesgo de padecer demencia era un 65% menor, al igual que el ictus, que caía en un 61%, o el destacado 47% de los casos de hipertensión. A priori, todo maravilloso y la recomendación sería que todos acudiéramos a una sauna.
El aguafiestas. Poco después de la publicación de este artículo apareció el problema que tenían estos resultados, que era la causalidad inversa. Esto quiere decir que someterse a temperatura de 80 ºC no es un paseo, sino que requiere que el sistema cardiovascular trabaje intensamente para disipar el calor. Por lo tanto, es muy probable que no sea la sauna la que alargue la vida, sino que solo las personas que ya están muy sanas son capaces de aguantar sesiones frecuentes de sauna.

