La operación se ha convertido en una carrera contra el tiempo.
Una guerra contra un enemigo marrón. Lo contaba en un reportaje el New York Times. A unos 800 metros de la costa mexicana, el comandante Álvaro Villanueva y su tripulación localizaron recientemente una enorme concentración de sargazo que llevaban horas persiguiendo. Primero utilizaron imágenes de satélite para seguir su desplazamiento y después un dron para precisar su posición.
Cuando el buque Natans alcanzó las algas, desplegó unas cintas transportadoras que comenzaron a extraerlas del agua, mientras una excavadora las compactaba a bordo. En apenas unas horas, los militares retiraron más de 400 toneladas. Algunas de las acumulaciones que encuentran tienen el tamaño de un campo de fútbol, según explicó Villanueva al medio estadounidense.
Una invasión de 23 millones de toneladas. El sargazo es una macroalga que crece de forma natural en el Atlántico Norte y proporciona refugio y alimento a numerosas especies marinas. De hecho, Cristóbal Colón ya documentó su presencia durante su viaje de 1492. Desde 2011, las corrientes oceánicas y los vientos han favorecido su expansión hacia nuevas regiones, donde las temperaturas elevadas, la luz solar y la abundancia de nutrientes procedentes, entre otras fuentes, de fertilizantes agrícolas han impulsado su proliferación.

