Del intercambio, además de varias lecciones y advertencias que me guardaré para mí —una de ellas, de lo más reveladora, sobre una bisagra mal colocada en una puerta—, no puedo hacer más que destacar la infinidad de loas que el realizador dirigió al tristemente desaparecido Patrick Stewart, cuya irrupción en el proyecto fue cuestión de último minuto. "Estábamos a punto de empezar a rodar sus escenas y aún no teníamos villano".
A pesar de la urgencia y los dimes y diretes de pasar de un proyecto 100 % independiente como 'Blue Ruin' a trabajar en un sistema mucho más industrial y con estudios involucrados, 'Green Room' no solo se tradujo en un éxito cinematográfico indiscutible. También que sirvió a Stewart para brindarnos una de las mejores interpretaciones de su nutrida trayectoria profesional frente a las cámaras—personalmente, la situaría fácilmente en un Top 3 o un Top 5—.
Solo un muy selecto grupo de intérpretes son capaces de, sin aparecer en pantalla y únicamente con su voz como arma —su presencia física eleva aún más el desasosiego—, generar una sensación de pánico y temor que no solo se ve proyectada en sus víctimas en pantalla, sino que termina transpirando hasta inundar el patio de butacas; y esto es precisamente lo que consiguió con sus calmadas pero contundentes amenazas desde el otro lado de una puerta con su temible Darcy, líder de una peligrosa banda de neonazis.

