Todo lo anterior ha sido consecuencia de un proceso más o menos largo. El cine de terror ha experimentado una transformación radical en la última década. Además, atraviesa una década dorada marcada por el nacimiento del llamado terror elevado o terror psicológico de autor. Todo gracias al repunte de toda una nueva generación. Productoras independientes como A24 y Blumhouse, junto a directores como Ari Aster, Jordan Peele y Robert Eggers, redefinieron el género. Eso al alejarlo de los sustos fáciles y enfocarlo en historias más profundas y perturbadoras.

De modo que las películas de terror contemporáneas utilizan el miedo como una metáfora para explorar diversos temas. De traumas familiares, el racismo, la desconexión social hasta el deterioro mental. Por lo que atraen tanto a la crítica especializada como a un público masivo que busca experiencias cinematográficas más complejas y viscerales. Algo que quedó demostrado a lo largo de este interesante año, cuyas mejores películas te dejamos a continuación.