A menos de una semana de la visita del papa León XIV, el Gobierno ajusta los tiempos legislativos para intentar acelerar las principales reformas antes de que concluya el período ordinario en el Congreso. Para eso, la mesa política volverá a reunirse este martes a las 13, en medio de las diferencias internas en torno al futuro de la reforma electoral.

La visita del Sumo Pontífice, prevista del 8 al 11 de noviembre, se convirtió en una de las principales prioridades de la Casa Rosada, que sabe que la gestión quedará relegada a un segundo plano durante esos días. En paralelo a los últimos preparativos, el ala política debate internamente si el oficialismo contará con los apoyos necesarios para eliminar las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) antes de fin de año.

Por un lado, un sector del reducido círculo considera que los plazos se acortan para avanzar con la sanción del ambicioso proyecto, ante las dificultades para conseguir el respaldo de algunos gobernadores aliados, en particular el de Alfredo Cornejo (Mendoza), quien se resiste a acompañar los principales puntos de la normativa.

“Todavía no están cerrados los acuerdos. Ellos se resisten y nosotros tampoco vamos otorgar todo. Hay que encontrar el punto intermedio”, expresó un funcionario que observa complejo el panorama. Según confesó ante este medio, los gobernadores del Norte Grande aún no dieron garantías de querer avanzar en la eliminación.