Como una gran parte del público, no me subí a 'Muertos S.L.' hasta que la comedia llegó a Netflix tras dejar atrás Movistar Plus. Pero una vez entré, lo hice de cabeza, sin frenos y pasándomelo pipa con cada capítulo.

Una comedia cargadísima de humor negro, ácido y sardónico ambientada en una funeraria que tiene que salir al paso tras la muerte de su propietario, con su viuda como nueva presidenta y un encargado tremendamente rata tratando de heredarse la empresa.

'Muertos S.L.' es, sencillamente, única. Divertidísima, con ese punto justo entre vergüenza ajena y salvajadas de humor negro, pero también sorprendentemente optimista e incluso reconfortante.

Carlos Areces se luce de sobra como Dámaso Carrillo, demostrando que tiene unas dotes de actor principal y una vis cómica (y patética) inigualable, pero todo el reparto de 'Muertos S.L.' es sensacional y pronto se convierten en una extraña familia a la que no puedes dejar de visitar, a pesar de que pasar tiempo con ellos te da algo de reflujo.