Hay algo de las novelas de Tom Clancy en la historia. Un dirigente político que necesita abandonar su país después de una orden judicial, una frontera atravesada en plena noche, un avión privado esperando del otro lado y una operación que habría involucrado a los servicios de inteligencia de un gobierno extranjero. La diferencia es que esta vez el lugar no es Washington ni Moscú, sino Puerto Iguazú, en el extremo norte de Misiones, y uno de los protagonistas es Santiago Caputo, el asesor de Javier Milei y fanático de las historias de espionaje del escritor estadounidense.
La trama tiene como protagonista a Flávio Bolsonaro, el candidato brasileño respaldado públicamente por Milei en las elecciones presidenciales del domingo, en las que terminó derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva. El escenario no podría ser más apropiado: la Triple Frontera, ese rincón de Sudamérica donde confluyen la Argentina, Brasil y Paraguay, y que desde hace décadas alimenta relatos de espías, contrabandistas, operaciones clandestinas y misterios nunca del todo esclarecidos.

