No voy a llamar a engaño: las secuencias donde Godzilla y King Ghidorah se enfrentan, además de sus momentos individuales de caos, son maravillosas, lo mejor y más espectacular que nunca se ha hecho con estos personajes y que deja en entredicho totalmente al Monsterverso: ha costado entre 10 y 15 millones y aparenta diez veces más. El nacimiento del monstruo de tres cabezas es simplemente épico y su director, Takashi Yamazaki, no ha escatimado en violencia, desmembramientos y rayos de energía. Una gozada digna de aplauso constante.
Todos sabemos que no vamos a ver ‘Godzilla Minus Zero’ esperando señalar un estupendo conflicto socio-político o unos dramas personales sobrecogedores, pero en su película anterior, ‘Godzilla Minus One’, su director logró que la tragedia humana hiciera que la lucha monstruosa pasara, por momentos, a un segundo plano. De hecho, entendió que cuando este tipo de películas le dan todo el protagonismo a los kaijus, sus escenas acaban siendo menos potentes porque necesitan un equilibrio con las de los humanos. El problema es que la mezcla casi milagrosa de la primera entrega aquí se pasa hasta un límite insoportable.

