La explosión de la IA que estamos viviendo desde hace ya cuatro años y la fiebre por construir a un ritmo vertiginoso más centros de datos en todo el planeta nos invitan a intuir que a las neoclouds debe de estar yéndoles muy bien. Y sí, al menos a algunas de ellas les va bien. La neerlandesa Nebius ingresó 582 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2026, aunque al cierre de junio su tasa de ingresos anualizada ya alcanzaba los 3.000 millones. CoreWeave, por su parte, facturó 2.575 millones de dólares durante ese mismo periodo, más del doble que un año antes.

Además, los laboratorios de IA han adquirido unos compromisos muy jugosos con algunas de ellas. OpenAI, Thinking Machines Lab, Perplexity y Cognition han contratado entre todas ellas más de 140.000 millones de dólares a la neocloud Crusoe en capacidad de procesamiento. Algunos expertos, como Jensen Huang, el director general de Nvidia, creen que estas empresas tienen un futuro extraordinario. Sin embargo, otros, como Elon Musk, el líder de SpaceX, Tesla y xAI, defienden que muchas de ellas están condenadas a la bancarrota a medio plazo.

Una inversión enorme requiere una financiación a su altura