Pero esa escena, grabada en vídeo con otras tantas, no era un hecho aislado. Lo que los investigadores italianos acaban de encontrar es una relación que desafía lo que sabemos sobre conducta animal: dos machos de familias distintas que, con vacas y burras a unos pocos metros, se buscaban una y otra vez.
Lo que uno encuentra cuando va a estudiar monos. El equipo de Elisabetta Palagi, etóloga de la Universidad de Pisa, trabaja desde hace años en esa zona de Etiopía estudiando cómo resuelven sus conflictos los geladas, unos monos endémicos de la región. Un día, sin esperarlo, vieron la primera monta y, claro, les llamó la atención.
A partir de ese momento, siguieron de cerca a la pareja: tenemos un registro minucioso de acercamientos, caricias, montas y peleas.
Los pastores de la zona, curiosamente, se reían de los investigadores. Como explicaba Palagi, "lo que para nosotros era una observación inesperada era, evidentemente, una escena familiar para ellos".

