Una escena difícil de creer. Durante cerca de una década, los biólogos Julian Finn, Tom Tregenza y Mark Norman acumularon aproximadamente 500 horas de inmersiones en aguas de Indonesia, desde el estrecho de Lembeh hasta Bali. Estudiaban al pulpo veteado (Amphioctopus marginatus), una pequeña especie que vive sobre fondos arenosos y fangosos, cuando comenzaron a observar un comportamiento desconcertante.

Algunos ejemplares desenterraban mitades de cocos, las limpiaban con chorros de agua y las colocaban cuidadosamente bajo sus cuerpos. Después levantaban las cáscaras y comenzaban a caminar con ellas. Norman confesó que aquella escena le había resultado tan cómica que le costó contener la risa bajo el agua sin inundar su máscara de buceo.

Veinte pulpos y una conducta inexplicable. Los investigadores estudiaron a 20 ejemplares y documentaron cuatro ocasiones en las que transportaron cáscaras durante distancias de hasta 20 metros. Algunos llevaban una sola mitad, mientras que otros apilaban dos como si fueran cuencos encajados. Para desplazarse, el animal extendía sus brazos sobre los bordes, levantaba las cáscaras y avanzaba sobre las puntas de sus extremidades, en un movimiento que los científicos denominaron stilt-walking, literalmente caminar sobre zancos.