Para quien ya pega resultados de analíticas o describe síntomas en un chatbot y quiere saber a qué se expone. Las tres grandes empresas dicen lo mismo en sus condiciones: sus asistentes no diagnostican ni tratan. Sus funciones de salud específicas, las que se conectan a historiales médicos, se han lanzado en Estados Unidos y no en España. Y un ensayo aleatorizado publicado en Nature Medicine encontró que la gente que consultaba a un modelo de lenguaje no acertaba más que la que usaba sus recursos habituales. Este artículo no da consejos médicos: explica las reglas del juego.
Más de 300 millones de personas hacen cada semana preguntas de salud a ChatGPT, según OpenAI, frente a los 230 millones que daba en enero de 2026. El uso crece; conviene revisar qué prometen las empresas, qué dice la evidencia y qué protege esos datos en Europa.
¿Hay funciones de salud específicas disponibles en España?
No, al menos con la documentación oficial disponible a 31 de octubre de 2026. Las funciones que conectan el chatbot con historiales clínicos o datos de salud se han lanzado en Estados Unidos.

