Un experimento del MIT Media Lab con 200 participantes midió cuántos errores comete alguien al recordar una imagen después de ver una versión editada con inteligencia artificial. El grupo que vio imágenes retocadas y convertidas en vídeo falló el 38,7 % de las preguntas referidas a detalles alterados, frente al 18,9 % del grupo de control. Es un aumento del doble, y lo firma, entre otros, Elizabeth Loftus, de la Facultad de Ecología Social de la Universidad de California en Irvine, referencia clásica en la investigación sobre recuerdos falsos.

El estudio ha vuelto a circular estos días a raíz de un reportaje de The Washington Post, pero no es nuevo: se publicó en abril de 2025 en CHI, la principal conferencia de interacción entre personas y ordenadores. Y sus resultados son más matizados que el titular que suele acompañarlos.