Se trata de 'Misa de medianoche', una miniserie de Netflix que demuestra que no hacen falta varias temporadas para construir una historia compleja, aterradora y devastadora. A lo largo de siete episodios, Flanagan combina el terror sobrenatural con una reflexión sobre la fe, la culpa, el fanatismo y la necesidad humana de creer en algo. Es una de esas series que ganan fuerza a medida que avanzan y que dejan claro por qué, a veces, la mejor decisión creativa es contar una historia de principio a fin y no estirarla más de lo necesario.
Una de las mejores historias de Mike Flanagan
La historia transcurre en Crockett Island, una pequeña comunidad insular marcada por el aislamiento y una sensación constante de decadencia. La llegada de Riley Flynn (Zach Gilford), un joven que regresa a casa después de pasar un tiempo en prisión, coincide con la aparición del padre Paul (Hamish Linklater), un sacerdote carismático que pronto empieza a despertar un fervor religioso entre los habitantes. Lo que al principio parecen acontecimientos milagrosos no tarda en adquirir un matiz inquietante y Flanagan construye el misterio poco a poco, sin revelar todas sus cartas desde el principio, haciendo que la vida cotidiana acabe siendo el escenario de algo mucho más siniestro.

