Constelación de Fornax. Un puntito minúsculo de la zona sur de esta constelación es uno de los pedazos de cielo favoritos de los telescopios espaciales. Tanto, que el Hubble pasó 270 horas observándolo para tomar una de sus imágenes más famosas: el Campo Ultra Profundo. En ese diminuto trocito se encuentran 10.000 galaxias y miles de millones de años del Universo. No es raro que se decidiera que el James Webb también mirara ahí. Gracias a su capacidad para medir en el infrarrojo cercano y medio, podría detectar lo que el Hubble no pudo captar. Era lo lógico. Sin embargo, lo que quizás no esperaban los científicos que lo hicieron fue encontrar una señal tan misteriosa que aún no la han podido identificar.
¿Por qué ese lugar? El punto elegido de la constelación de Fornax es muy interesante, porque no hay estrellas brillantes cercanas que puedan distorsionar las señales de un Universo más profundo.

