No es la primera vez —ni seguro la última— que grandes estrellas de Hollywood eligen zonas rurales para despejarse del bullicio de la fama; y Clint Eastwood no fue la excepción cuando en 1995 compró el rancho Odello, una tradicional propiedad agrícola de 54 hectáreas situada a orillas del río Carmel, en el estado de California.

El lugar tenía una gran ventana económica: incluía valiosos derechos de agua y la aprobación legal para desarrollar una urbanización privada con decenas de residencias de lujo. Sin embargo, el actor y su primera esposa y socia comercial, Margaret “Maggie” Johnson, priorizaron la protección del entorno natural por encima del rendimiento financiero. La conexión de Eastwood con la región no era superficial: tras haber sido alcalde de la vecina Carmel-by-the-Sea a finales de los años ochenta, el cineasta conocía de primera mano el impacto del desarrollo urbano sobre el ecosistema costero.

La transferencia de la emblemática propiedad —donde la familia Odello cultivaba los alcauciles desde la década de 1920— no ocurrió de un día para el otro, sino a través de etapas planificadas. El hito decisivo ocurrió en 2016, cuando la expareja concretó la cesión formal de un sector de 32 hectáreas. Valorada en seis millones de dólares, esa franja de tierra representa hoy la piedra angular de un plan de restauración ambiental único en la Costa Oeste.