El entronque. Es el nombre técnico. Para bajarlo al lenguaje de la calle, podemos hablar de la unión entre el túnel que se ha estado excavando desde que dieron inicio las obras de enterrado de la A-5 y la actual salida del túnel de la M-30. La gran obra de Madrid enfrenta un momento crucial.
Esta intervención es crucial porque el objetivo es que, una vez el nuevo túnel se una con el anterior, los coches ya circulen bajo tierra. En ese momento es cuando se empezará a excavar un segundo túnel. Cuando éste se termine será cuando cada uno de ellos pueda ser utilizado para cada sentido de la circulación.
¿Qué se va a hacer? La actuación principal para poder enlazar los dos túneles, el viejo y el nuevo, pasa por derribar las rampas de entrada y salida del túnel anterior. De esta manera, ambos túneles quedarán unidos a una misma altura y el conductor no tendrá que enfrentar una subida y bajada repentina como sucede, por ejemplo, en Madrid Río a la altura del antiguo estado Vicente Calderón.
De momento, en lo que se está trabajando en el paso subterráneo es en terminar las instalaciones necesarias para poder circular con seguridad bajo tierra. Realmente, la primera excavación ya está terminada pero se siguen dando pasos en la instalación del sistema eléctrico y los elementos de seguridad.

