Un inventario. Para entender exactamente lo que está ocurriendo aquí, los científicos se han apoyado en comparar los mapas topográficos históricos del Servicio Geológico de los Estados Unidos, elaborados con fotografías aéreas tomadas entre 1955 y 1990, con el inventario más reciente finalizado en 2015. Aunque obviamente no todo lo que se ve es glaciar, puesto que para los expertos ganarse esta distinción requiere que estemos ante una masa perenne de nieve e hielo en constante movimiento.

Y a simple vista, las cifras netas podrían llegar a confusión, puesto que los mapas antiguos registraban 1453 glaciares, mientras que el inventario más reciente contabiliza 1.331 glaciares. Aquí la confusión es que, aunque a priori parece que se han perdido 122 glaciares, la realidad es que han desaparecido 300 glaciares.

¿Por qué? La respuesta a esta discrepancia está en la fragmentación, puesto que a medida que los grandes glaciares menguan por el calor, muchos se parten en pedazos más pequeños, inflando artificialmente el número de glaciares individuales a pesar de que la cantidad total de hielo se desploma.

El resultado final es que el área total de hielo ha caído un 35 % y el volumen un 33 %. Y algunas regiones se han llevado la peor parte, como la región de Beartooth-Absaroka, donde se ha visto una pérdida de hasta el 77%. .