Su madre le enseñó a soñar con el mundo de los artistas y, de muy joven, Daniel Aráoz empezó a tomar clases de teatro en su Córdoba natal hasta que sintió que tenía que probar suerte en la gran ciudad. Al principio las cosas no fueron fáciles en Buenos Aires, a pesar de que fue parte de La noticia rebelde y trabajó con Antonio Gasalla. Sin embargo, en 1992 volvió a la casa familiar y se reencontró con su amor de la juventud, la artista plástica y arquitecta Renata Morini. Juntos regresaron a Buenos Aires y hace 34 años que comparten vida y sueños en una casa del barrio de Palermo a la que el actor llama “el templo” porque es su gran “refugio de sanación”. Ambos son padres de Pedro y Lola. Desde entonces, Aráoz no paró de trabajar en televisión, cine y teatro.

Este año filmó Un funeral y medio, la versión argentina de la película inglesa Muerte en un funeral, junto con Guillermo Francella y Adrián Suar, y estuvo en México rodando el thriller psicológico Desértiko. Además, por primera vez trabaja en el Complejo Teatral de Buenos Aires en una versión de la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot, que se estrena este sábado y que tiene funciones de miércoles a domingos en el Teatro Presidente Alvear.