A mediados de los años ochenta, Nina Hagen era una de las figuras más extravagantes del rock internacional. Sus peinados desmesurados, el maquillaje teatral, los cambios de voz y una personalidad que desafiaba cualquier convención la habían convertido en un símbolo de la provocación. Era conocida como la madrina del punk alemán, había escandalizado a la televisión europea y llevaba su música por escenarios de distintos continentes.
En octubre de 1985 también pasó por la Argentina: fue una de las grandes atracciones del primer Festival Rock & Pop, celebrado en el estadio de Vélez Sarsfield, donde compartió la programación con Charly García, Soda Stereo, Sumo y otras figuras del rock nacional.
Hoy, a los 71 años, Hagen vive en Hamburgo y continúa dedicada a la música. En marzo de 2026 publicó HiGHWAY TO HEAVEN, su vigésimo álbum de estudio, centrado en el gospel, y presentó una edición ampliada de su autobiografía. En julio sumó dos nuevas canciones a su repertorio. La fe cristiana ocupa un lugar importante en su vida, aunque su relación con la religión comenzó mucho antes.

