Nos humillan. Aunque pensamos que nuestra capacidad de procesamiento cerebral es prácticamente perfecta, la realidad es que llegan los cuervos y "nos dicen" que no es así. Esta es la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores que ha publicado su trabajo en Science, demostrando que, enfrentadas a la misma tarea visual, estas aves actúan con una velocidad asombrosa que deja atrás a los primates.

Cómo lo hicieron. Para medir la velocidad de procesamiento de estas aves, el equipo adaptó uno de los experimentos más célebres de la neurofisiología perceptiva, que es la tarea de discriminación de movimiento con puntos aleatorios. Esta prueba, que fue muy popular entre los primates a principios de los años 2000, coloca al sujeto frente a una pantalla donde un grupo de puntos se desplaza de forma caótica, mientras solo un porcentaje determinado se mueve de forma coherente hacia la izquierda o hacia la derecha.

Ahora, los cuervos se situaban frente a una pantalla táctil y tras la aparición de los puntos, las aves debían girar la cabeza y picotear un objetivo para indicar la dirección del movimiento. Con señales claras, la precisión de las cornejas rozaba el 100 %, e incluso en los patrones de movimiento más difíciles y difusos, sus decisiones superaban con frecuencia el umbral del azar.