Lo que se piensa. Ante este ciclo interminable de pediatras, antibióticos y malabarismos con las bajas laborales, la sabiduría popular suele ofrecer un consuelo: "Es bueno que lo pase ahora, así se inmuniza para cuando sea mayor". Pero, ¿qué dice realmente la literatura científica sobre esta inmunización?

El efecto entrada. Cuando un niño entra en la guardería, el impacto en su salud a corto plazo es tan brusco que los investigadores lo tienen perfectamente cuantificado. Por ejemplo, un seguimiento realizado en Finlandia apuntó a que los niños pasaron de tener síntomas respiratorios una media de 3,8 días al mes antes de la guardería, a 10,6 días al mes tan solo ocho semanas después del ingreso. El problema es que las bajas laborales de los padres para cuidar a los menores siguieron la misma línea.

En España, los datos nos los ofrece la Asociación de Pediatría de Atención Primaria, que confirmó que el riesgo se dispara en el primer año de vida. En concreto, la exposición temprana a la escuela infantil (durante el primer año de vida) elevaba el riesgo de padecer una neuromía y duplicaba la media de visitas a urgencias.