El error político nunca es una simple anécdota; al revés, sus consecuencias son interminables. Javier Milei cometió dos graves errores políticos en un apretado fin de semana. El primero fue anunciarles a varios periodistas independientes que los espera el fuego de la hoguera, simplemente porque hurgaron en la anomalía que ocurrió con la criptomoneda $LIBRA, a la que el Presidente ayudó a difundir y luego le quitó el apoyo. Se abrieron 114.000 cuentas en el acto, pero casi el 80 por ciento perdió lo que había apostado. Los que ganaron son muy pocos. Es cierto que ese mundo se parece más a un casino que a un negocio en serio. Pero hasta los casinos deben ser imparciales y honestos y no cambiar las reglas del juego cuando la bolilla ya está girando. Esto último es lo que hizo Milei cuando le dio y le sacó su respaldo a una operación digital, mientras los dueños del quiosco entraban y salían de la Casa de Gobierno. O hablaban por teléfono con las principales autoridades del país, sobre todo con los hermanos Milei.