La noche electoral dejó en Israel una escena sin desenlace inmediato: Benjamín Netanyahu quedó al frente del partido con más escaños, aunque sin los votos suficientes para asegurarse la formación de gobierno. Con el recuento preliminar ya avanzado, los pactos todavía abiertos y un Parlamento de 120 bancas, el país entró en una etapa de negociaciones que definirá quién consigue reunir una mayoría para gobernar.

Kevin Levin, politólogo y analista internacional especializado en Medio Oriente sostuvo en Infobae A las Nueve que la elección no puede separarse de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, de la guerra que siguió y de una sociedad que llegó a las urnas con preguntas pendientes sobre las responsabilidades políticas.

“Hubo muchos temas alrededor de esta elección que muchos israelíes entendieron como tal vez las elecciones más decisivas de la historia del país”, afirmó.

Levin, que analiza desde el país la política de una región atravesada por la guerra, puso el foco en la participación, cercana al 78% del padrón. Detrás de ese número, explicó, se expresó una elección que atravesó divisiones políticas, sociales, religiosas y geográficas.