En diciembre de 1997, con uno de los Niños más grandes de las últimas décadas, cayeron en la España peninsular 134 litros por metro cuadrado. Eso es, aproximadamente, un 63% por encima de la media. En diciembre de 2015, con otro súper Niño apretando en el Pacífico, cayeron 17 litros. El 20% de lo normal.
La pregunta es... ¿Qué nos espera este año?
Lo que dice (y lo que no dice) Copernicus. Traigo Copernicus a colación porque acaba de presentar su predicción para el invierno y, según su aproximación, la tendencia señala algo con claridad: que vamos hacia una estación más cálida y más húmeda de lo normal en la mayor parte de Europa (aunque en el sur la señal de lluvias es débil). Es decir, el dibujo, según explicaba La Rioja Meteo, se parece bastante más a 1997 que a 2015.
Lo que hace Copernicus es combinar nueve modelos estacionales (desde el ECMWF a la agencia japonesa) y, en su versión del 10 de octubre, se dibuja un cambio de régimen: presiones normales o bajas al principio del invierno y, a medida que avance, altas presiones sobre el Ártico. Eso es lo que explica su predicción de calor y lluvia; y también que tanto en Escandinavia como en el sur la cosa no esté tan clara.

