Y eso que, de los diez anfibios previstos para la campaña, solo pudimos usar ocho. Es decir, hemos comprobado en carne propia algo de lo que el propio Ejército del Aire y del Espacio lleva años avisando: que el fuego cada vez nos pide más, pero nuestra flota empieza a no dar más de sí.

¿Cómo ha sido 2026? Malo. Hasta el 20 de septiembre, España registró 275.154 hectáreas forestales quemadas (2,5 veces la media del decenio 2016-2025) de las que unas 153.000 eran superficie arbolada (4,1 veces la media) y 45 grandes incendios forestales. Faltan hectáreas por sumar, pero muy mal tiene que darse lo que queda de año para que nos acerquemos al récord de terreno de 2025. En fallecidos, con 21 personas, sí que ha sido el peor año en mucho tiempo.

Si 2026 ha sido un año especialmente intensivo en tiempo es por "la concentración de grandes incendios, la elevada demanda de medios de extinción y la complejidad de las emergencias". En 2025 casi todo ardió de golpe y pasamos de unas 42.000 hectáreas a finales de julio a más de 400.000 el 22 de agosto, según el sistema europeo EFFIS. Eso limitó el uso de los recursos disponibles y puede que explique el hecho de que finalmente ardieran más hectáreas.

En 2026 la temporada de incendios empezó antes y fue por oleadas; por eso hemos podido aprovechar los recursos. Es buena noticia, claro; pero tiene consecuencias.