Un estudio. El hecho de conservar las patatas de manera diferente a lo que lo han hecho nuestras madres viene de una investigación británica que se llevó a cabo entre los años 2020 y 2022. En este se simularon las condiciones de conservación doméstica, guardando dos variedades comunes de patatas en el Reino Unido a 5º y a 18 ºC durante quince días.

Lo que vieron. A lo largo de estos quince días en los que hubo dos escenarios diferentes, se vio que el almacenamiento en frío no produjo un aumento significativo de los azúcares reductores ni de la asparagina en la patata. Además, en algunas muestras el frío retrasó de forma considerable la aparición de los brotes, por lo que concluyeron que guardar las patatas en la nevera puede hacer que duren hasta el triple de tiempo que en un armario.

El hecho de que no aumente la asparagina es fundamental, puesto que es un aminoácido no esencial que tiene la patata y que es el precursor de la acrilamida, un potencial cancerígeno. Y es tan importante que ahora mismo hay esfuerzos por conseguir variantes de patatas que no cuenten con este aminoácido.