Diego Santilli oficia de bombero en medio del escándalo político que desató la negativa del Gobierno a reconocer la victoria de Lula da Silva. El jefe de Gabinete defendió el operativo que facilitó la fuga de Flavio Bolsonaro de Brasil y se prepara para enfrentar la inquisición opositora el próximo 25 de noviembre. Anticipándose a una maniobra orquestada entre José Mayans y Patricia Bullrich, Santilli brindará un informe de gestión ante el Senado con el objetivo de apaciguar los reclamos opositores, que exigen retomar el vínculo diplomático con el principal socio comercial de la Argentina. Pero Milei, cada vez más solo, se niega.
Bullrich no puso reparos cuando, durante una reunión de labor parlamentaria, Mayans le propuso citar a Santilli a brindar el informe de gestión dentro de tres semanas. El jefe de Gabinete no expuso nunca frente al Senado desde que reemplazó a Guillermo Francos hace un año, y hasta la propia jefa del bloque oficialista estaba molesta por su ausentismo. La novela de la huida de Bolsonaro, que desató decenas de denuncias y pedidos de interpelación por parte de la oposición, no hizo más que acelerar los planes.
Santilli se adelantó: antes de que transcurriera la sesión en el Senado, en la que Mayans iba a someter a votación su convocatoria, el jefe de Gabinete envió una carta diciendo que comparecería la última semana del mes de noviembre. A Bullrich, cuando la llamó por teléfono, le dijo que iría el 25.

