Se trata de Telefónica y Minsait, la compañía tecnológica de Indra Group, que han formado un consorcio seleccionado por el BCE. Su encargo consiste en desplegar y operar una infraestructura de comunicaciones seguras para conectar la plataforma del euro digital con bancos y otros proveedores de servicios de pago. Eso sí, el organismo también ha elegido al consorcio formado por Nexi Payments y Deutsche Telekom Business Solutions, cuyo contrato ya está en vigor y cubrirá inicialmente las necesidades del programa piloto. El acuerdo con las compañías españolas comenzará el 3 de mayo de 2027 y tendrá una duración de diez años.

Para entender la dimensión del proyecto, primero debemos distinguir entre pagar digitalmente y utilizar dinero digital del banco central. Cuando hacemos una compra con tarjeta, normalmente estamos utilizando dinero depositado en una entidad bancaria. El euro digital, en cambio, sería una versión electrónica del efectivo, emitida y respaldada por el Eurosistema. Su diseño contempla pagos en establecimientos, compras por Internet y transferencias entre particulares, tanto con conexión como sin ella. Y hay dos diferencias fundamentales respecto a otras alternativas: no sería una criptomoneda y tampoco estaría pensado para reemplazar los billetes y las monedas.

La infraestructura que necesita el euro digital