Cada 31 de octubre se celebra en el mundo Halloween, conocido también como Noche de Brujas, por lo que la atención se centra en los festejos de las celebridades. En esta ocasión, la icónica fiesta anual de Heidi Klum cumplió su 25.º aniversario en el restaurante Cathédrale del hotel Moxy East Village, Nueva York. Allí se reunieron diversas figuras del espectáculo; sin embargo, la anfitriona volvió a acaparar todas las miradas con sus acostumbradas y extravagantes producciones.

La modelo alemana llegó al lugar dentro de un camión lleno de señales de alerta en tono rojo y actores con trajes protectores de color amarillo asistieron su descenso ante la mirada de la prensa.

Su disfraz consistió en una mano cortada y sangrante, con su propia cabeza ubicada en la palma de la misma. El atuendo incluyó dedos largos, anillos llamativos, manicura roja y una muñeca repleta de sangre. Tal como explicó en las entrevistas previas a la fiesta, se trató de una recreación detallada de su propia mano; idea que comenzó a gestarse hace un año, incluso antes de la edición anterior, cuando se puso en la piel de Medusa.

“A veces una idea surge muy temprano, y otras veces todavía estoy pensando en qué hacer cuando se acerca Halloween”, le dijo la modelo a Vogue.