Tras un debut que causó sensación, Cassavetes probó suerte con algunas producciones de estudio. Una de las que más le interesaban era ‘Ángeles sin paraíso’ (’A Child is Waiting’), un melodrama sobre la educación de infantes con dificultades en el aprendizaje y discapacidades intelectuales. Judy Garland y Burt Lancaster protagonizaban la película poniendo la perspectiva adulta al problema, pero el director estaba especialmente interesado en reflejar la realidad de estos niños y mostrarlos como personas de carne y hueso.

Fue ahí donde tenía choques con su productor Stanley Kramer, experto en hacer dramas sensibles sobre problemas sociales de una forma mucho más hollywoodiense y ramplona. Al productor no le interesaban los matices y consideraba que esta clase de niños debían ser relegados a espacios concretos para ellos, mientras que Cassavetes defendía que era el sistema educativo el que debía adaptarse a sus necesidades e integrarlos. Su película intentaba reflejarlo, aunque fuese a costa del lucimiento de las estrellas famosas y dedicando mucho tiempo a mostrar a estos niños riéndose, jugando y siendo naturales.